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Pasos
nace sobre la marcha. Y nunca mejor dicho. Pasos es parte de un camino. Del camino
de la vida. Porque si en éste (en la vida misma) no damos pasos, ¿dónde queda
el camino? ¿dónde la ruta marcada o sin marcar? ¿dónde el movimiento y la
energía que nos empuja a seguir?
Todos,
grandes y pequeños, altos o bajos, jóvenes y no tan jóvenes tendemos a dar
pasos. Pasos hacia delante o hacia atrás, a derecha o a izquierda o, incluso,
en círculo. Cuando no damos pasos, cuando nos paralizamos, es como si una
planta se marchitara. Por suerte, aunque todos hayamos tenido momentos de estar
algo mustios, tarde o temprano nos fortalecemos con un mejor sustrato y compostaje
o con el regreso de la lluvia, la luz o el calor que nos robustece de nuevo.
Además,
la vida también es como un relato, una historia o una película. ¡No me cuentes
películas!, oímos decir en ocasiones. Cualquier película no, de acuerdo, pero la
mía sí. Porque para eso es la mía. Es mi película, es mi vida. Ha habido ya
muchas escenas, muchas tomas falsas,… ¡y las que nos quedan! Por eso, porque la
historia continúa y no acaba hasta nuestro último aliento (al menos
biológicamente hablando), se ha optado por el eslogan elegido.
A
partir de todas estas ideas y reflexiones se conforma nuestra imagen y nuestra
empresa. Porque lo bueno, merece la pena que se haga realidad.
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